07/09/11

06- El Pozo


La ruina se derrama sobre estas calles que vieron mi infancia y mi vejez... poco y nada hoy queda de esos pedazos de alegría que atesoro en mi corazón, a pesar de las goteras y el moho que la va cubriendo cada vez que se regurgita el invierno, a pesar de todo...

A pesar de todo algo queda, por algo me veo llorando sobre estas ruinas, esperando a la mañana que parece no querer llegar nunca. Seguimos dentro de la caverna, estúpidos cavernícolas, malditos poetas danzando en las sombras como si con eso bastara, realizando bacanales en las penumbras como si con eso algo se arreglara. La ciudad nos engulle en su eterna hambre, y poco y nada podemos hacer por preservarnos puros dentro de esta cloaca, dentro de un tiempo al que no pertenecemos, mas debemos hacernos cargo de él.

Proclamamos la anarquía contra la anarquía, contra todo fascistoide vestido de libertario que viene a predicar sermones decimonónicos en estas ruinas... nada se ha salvado, ni tan siquiera la sensibilidad frente a nuestro deplorable estado... y la mañana todavía no llega y la noche ya se proyecta hasta en nuestras mentes, drogadas de culpas, de basura plástica heredada por nuestro civilizado occidente...

A lo lejos suenan campanas gastadas... ¿será la señal que indica que la mañana ya no llegará?

¿Será acaso el designio que nos indica, a nosotros los desheredados, que debemos buscar una nueva Ítaca?

Quizás no haya una Penélope esperando pacientemente mi regreso, pero espero al menos encontrar lo que fui dejando en el camino, y que hoy no logro recordar.